La arquitectura del océano, de Inés Garland (reseña)

Nombre y apellido: Jimena Sol Videla

Comisión: 07

Profesor: Santiago Castellano

Modalidad: individual

Consigna: reseña sobre La arquitectura del océano

Fecha de entrega: 11/11/2020


La arquitectura del océano, de Inés Garland (Buenos Aires, Alfaguara, 2014)

 

“La vida tiene esa manía de seguir adelante aunque después no podamos recordar más que instantes sueltos, como esa foto, aunque no podamos entender las cosas que nos exiliaron de nosotros mismos”, El rayo verde.

 

Inés Garland nació en Buenos Aires en 1960. Comenzó a escribir en su infancia, pero la literatura la siguió de cerca hasta los 37 años, cuando comenzó a mostrar sus escritos. En esta oportunidad, la creadora de El jefe de la manada, El rey de los centauros y Piedra, papel o tijera presenta La arquitectura del océano, un compilado de cuentos editado por Alfaguara.

Como el movimiento de las olas, continuo y circular, los revolcones de la vida son los que van marcando los aprendizajes y el crecimiento, cambian nuestra manera de ver las cosas. En “El rayo verde”, la autora presenta la historia de una adolescente de vacaciones con su familia y una amiga, en donde entran en juego el enamoramiento y la sexualidad. La misma escena se repite al comienzo y al final, pero con dos significados diferentes para la protagonista. La transformación y las distintas metamorfosis que van pasando a lo largo de la vida son un elemento común en esta antología.

“La cautiva” relata otra anécdota de vacaciones en un lugar lejano, donde la mujer que la protagoniza derriba sus propios prejuicios a la vez que toma conciencia de aquello que tenía frente a sus ojos pero no podía descifrar. Un viaje familiar a un lugar distinto del habitual y un accidente cambian la perspectiva de una mujer adulta llena de privilegios al animarse a salir de su zona confort, provocando una fractura en su vida. Los cuentos de Garland caracterizan momentos en los que es propicio alejarse de la vida diaria para ver el panorama completo y conectarse con la interioridad. Hace hincapié en los acontecimientos clave que marcan una inflexión en la propia vida y deja pensando a quien los lee acerca de los propios.

Por momentos los relatos se vuelven incómodos, tocan la fibra sensible con un lenguaje fácil y cotidiano, pero sin perder la poética y la fuerza de las imágenes que la autora describe con excelencia a la vez que marca el ritmo y la tensión de las escenas. “La perra de tres dientes” es el único cuento que tiene como protagonista a un hombre, pero la ternura femenina es la que termina desatando el nudo de esta historia cruda con un giro inesperado. Garland hace una delicada selección de las pistas que le va a dejando al lector, quien debe reponer lo que no se dice, apelando a la propia subjetividad y a la interpretación.

Los personajes femeninos son retratados en esta antología al igual que en Una reina perfecta (Alfaguara, 2008), con la cual la autora obtuvo el premio del Fondo Nacional de las Artes. El complejo universo de la feminidad es planteado por la escritora en las vivencias de sus protagonistas mujeres en distintas etapas de la vida. Las diversas experiencias ponen de manifiesto la complejidad de las relaciones, el deseo y el amor, con sus expectativas e ilusiones.

En “Oscar”, la mirada de una niña de 12 años nos cuenta con su inocencia e ingenuidad lo que realmente pasa en el mundo adulto que la rodea, aunque aún no lo comprenda del todo. En esta historia “los grandes” son quienes toman las decisiones sobre las vivencias de la infancia que dejan marcas.

En el cuento “Nada que hacer”, situado también en un viaje, se expone la relación madre-hija, la proyección de una en la otra, las primeras experiencias y el recuerdo lejano en un pasado diferente, los sueños, las ganas de enamorarse y el paso del tiempo. Garland describe las escenas y los diálogos de forma casi cinematográfica, dejando sentir en carne propia la añoranza de la protagonista.

El tono nostálgico se hace presente con mucha más fuerza en “El último muelle”, un relato emotivo en el que la memoria aflora sin pedir permiso y trae con ella la posibilidad de lo que no fue. En este caso se trata de los recuerdos de una mujer mayor, tras toda una vida, en un instante de belleza en una isla de Tigre.

Mientras se recorren las páginas del libro, uno se sumerge fácilmente en las tramas íntimas que plantea Garland. Son contextos fácilmente reconocibles, verosímiles y apropiables, en los que cualquier lector podría ser protagonista. Un universo de posibilidad dentro de la arquitectura del océano, aquellas profundidades que no son nuestro hábitat natural y que debemos aprender a recorrer a nuestra manera. El agua nos baña, nos despoja del velo que no nos deja ver y nos pone cara a cara con eso que es evidente y que habita en nosotros hace tiempo. Con una narración cercana invita a adentrarse en las aguas hondas, con un lenguaje simple pero cargado de expresión, en donde el lector podrá registrar que debajo de la superficie, allí donde la enormidad y el silencio ejercen presión en uno, hay algo más que vale la pena conocer.

 

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